Esta es una colaboración de Rihannon.
Me permito vomitar estas líneas…porque de no hacerlo pueden salir en forma de lagrimas o en forma de gritos o en una patada contra la pared, de llorar...gente desconocida preguntará el motivo y se me complicaría explicarlo, de gritar…podrían no escucharlo o tratarían de jalar el cubrebocas hasta los oídos…pegarle a la pared….sería provocarme un esguince o una fractura que en lugar de beneficiar, podría complicar más la situación…
Me ha “influenziado” –de influenza- un gran temor, una rabia inmensa y en coraje desmedido….dejar a mi hija en su jardín de niños hoy por la mañana y ver a 35 niños sentados en una silla acorde al largo de sus piernas, con un cubrebocas azul tapando la mitad de sus caras, evitando averiguar en ellos su sueño por levantarse temprano, su sorpresa por no saber en realidad que ocurre, la burla de ver a los compañeros chistosos, entendiendo la igualdad entre niños y niñas ante las medidas que no dependen esta vez de la cultura, buscando los “bichos” que existen en el aire para poder preguntarles hasta cuándo se irán? Y podrán compartir el lunch entre sus amigos nuevamente o hasta cuándo podrán darle un beso a su maestra al entrar cada mañana en su salón, ese espacio que permite desbordar la imaginación, los juegos, los amigos imaginarios, lo nuevo por aprender, quizá el antibacterial ha llegado a las manos de los osos de los cuentos o está en el tocador de las princesas, cómo jugarán “doña blanca” si han escuchado durante quince días que no hay que dar la mano, no hay que dar besos, no hay que compartir alimentos….no hay que…..y entre el revuelo que me persigue trato de entender que somos parte de la evolución, del cambio, que esto puede ser la parte de la historia que nos toca ocupar…sin embargo creo que nos persigue la peor parte… Esta donde hemos tenido que cubrir el cuerpo no solo para acoplarnos al ambiente sino para sentirnos “distintos” entre la especie, hemos tenido que cubrir el placer con látex y así cuidar el amor…hemos tenido que retroceder en las relaciones porque hemos cubierto nuestras necesidades, de qué sirve la libre expresión detrás de un cubrebocas durante una mañana de trabajo…cómo educar a nuestros hijos en la paz??..Si les decimos que no besen ni abracen…Cómo explicarnos que nuestras cabezas ruedan junto con el mundo, que los sentimientos no pesan dos gramos aunque estén legalizados, que los valores no dependen del uniforme judicial y que el celular dejará de ser parte de tu intimidad y que “la persona que pierde su intimidad lo ha perdido todo” (Milán Kundera)
Aún después de vomitar queda el malestar, el mal sabor, el olor desagradable, el estómago revuelto. Creo que tendré que lavarme las manos nuevamente…deseo que se agoten los cubrebocas, que vuelva la confianza, que se sientan los abrazos, que podamos compartir de nuevo el vaso, las ideas y el lunch….