
En días pasados sosteniendo una de tantas platicas con esos maravillosos personajes, con los cuales he compartido muchas cosas y que hasta el día de hoy me sigue gustando compartir, dialogábamos sobre la forma de ser de cada uno de nosotros.
Llegado el momento uno de ellos dijo que teníamos que poner "las cosas (a mi entender son palabras) sobre la mesa", de tal forma que esta simple palabra puede ser tan difícil para muchos de nosotros, y de ahí se derivó una serie de controversias, buenas, malas, regulares, grises, etc.
Lo más importante de todo esto, es que nuevamente pude aprender una lección más, si estoy en esa búsqueda de lo que se llama felicidad, no la voy a sacrificar por 3 pesos o 6 pesos, sino que voy a trabajar para poder "poner las cosas sobre la mesa" que me corresponde, espero que no me cueste trabajo, porque creo que eso es importante y forma parte de ese crecimiento personal, por lo menos para dejar de ser esa persona tan egoista.
Por lo pronto, agradezco el haberme dejado encerrado, me di cuenta de muchas cosas, volví a valorar y sobre todo me percaté de que hay cosas que realmente valen mucho la pena. y la verdad es que, en efecto si estoy enamorado.