
Una disculpa por no haber atendido el blog, pero he tenido problemas de comunicación, en fin ya estoy de nuevo ON LINE.
Durante estos días en los que me he involucrado en una nueva aventura laboral, he tenido que valorar algo que es muy importante para mí y es la pertenencia, esa valor que me ha costado un poco de trabajo obtener y todo debido siempre a mis problemas emocionales, pero el poder darme chance de compartir cosas, momentos, y situaciones con los amigos, lo verdaderos, los esporádicos, los compañeros de trabajo, bueno hasta en cierto grado la misma familia. Y es que cuando uno no tiene ese sentido de pertencia creo que empieza a filosofoquear en preguntas existenciales de cómo es que estoy aquí, para qué estoy aquí y una serie de locuras que yo llegué a hacer.
Pero el problema no termina ahí, una vez que he obtenido ese sentido de pertenencia, el trabajo fuerte consiste en aprender y mantener ese valor, para que los demás no se me desmoronen, como muchas veces me ha pasado.
En días pasados platicaba con mis amigos de la pasión, si era medible y sobre todo controlable, a fin de cuentas acaloramos la platica y no concluimos nada, como es nuestra costumbre, pero lo interesante es ponerle pasión a ese sentido de pertenencia que da como resultado tener diálogos tan agradables para mi.
Creo que el proximo post hablaré de la pasión...
